Mujer con estrés y no se mueve

Si tienes estrés debes moverte.

Para empezar, hay que entender que la actividad física durante millones de años, no sólo en el ser humano sino también en los animales, ha tenido un motor común, el sistema nervioso simpático. El sistema nervioso simpático es el encargado del control de las reacciones de estrés, siendo así, el movimiento un factor reductor del estrés.

Hoy día cuando se habla de estrés se piensa en ritmo de vida, en trabajo, en hipotecas, en problemas; pero de forma evolutiva el estrés era otra cosa. El estrés fisiológico era una situación puntual de peligro de muerte por el ataque de un depredador o por una necesidad vital como la búsqueda de alimento o de agua. La gran diferencia entre el estrés fisiológico y el estrés patológico está en si es de corta duración o de larga duración y si hay respuesta física o no.

En la actualidad el estrés por una hipoteca o el trabajo es una situación de tensión de larga duración, y raramente se hace una acción al respecto, de hecho normalmente se suele caer en problemas de salud relacionados con el estrés como la hipertensión arterial o problemas de ansiedad.

El estrés fisiológico o con una lógica evolutiva lleva implícito en sí mismo una reacción física. Si faltaba comida nos movíamos para conseguirla, si faltaba agua nos movíamos para conseguirla y si había peligro por un depredador también nos movíamos para salvar la vida.

Estas situaciones de estrés fisiológico de corta duración tenían como director de orquesta el sistema neuroendocrino. En el hipotálamo principalmente, se detectaba la situación por ejemplo de falta de energía y a partir de ahí se generaba un comportamiento de búsqueda para conseguir alimento que tenía como herramienta una reacción física.

Entre otras acciones, el sistema de la búsqueda, activará la tiroides para generar suficiente energía para poder alcanzar el objetivo, inhibirá las gónadas para ahorrar energía, ya que mientras se está salvando la vida no tiene sentido dirigir energía a la reproducción, activará la glándula suprarrenal para producir adrenalina, noradrenalina y cortisol, hormonas que activarán el glucagón para disponer de energía, inhibirán el sistema inmune para ahorrar energía, además de agudizar el funcionamiento del sistema nervioso central para asegurar la supervivencia.

Infografía hígado

Con el sistema de la búsqueda activo, los órganos y glándulas del cuerpo se organizan para encontrar aquello que faltó, ya sea comida, bebida o estar a salvo de depredadores. Una vez se ha conseguido el objetivo, entra en juego la hormona leptina, la hormona de la satisfacción, almacén y reproducción.

Contrariamente a lo que se cree habitualmente, es necesario activar ligeramente el sistema nervioso simpático (sistemas de estrés fisiológica) para posteriormente poder activar los sistemas de satisfacción, placer y bienestar. Cuando hay un poco de carencia, y posteriormente se consigue aquello que faltaba, se segrega leptina y es entonces cuando se liberan las hormonas de placer y satisfacción. Un ejemplo muy sencillo es la sensación de placer que genera beber un simple vaso de agua después de un entreno en un día caluroso de verano.

Es absolutamente imprescindible tener una buena sensibilidad a la hormona leptina en los centros neurológicos de la búsqueda, porque estos van a ser los que inhiban el sistema nervioso simpático y activen los ejes neuroendocrinos de placer, satisfacción, regeneración, hormona de crecimiento y reproducción.

Una de las grandes carencias de la sociedad de nuestros días es la pérdida de sensibilidad a la leptina por varios motivos, los más importantes son: el exceso de estrés no fisiológico o de larga duración, la pérdida de situaciones de estrés fisiológicas con su correspondiente respuesta física, la abundancia de alimentos y la gran presencia de alimentos altamente inflamatorios.

El inmovilismo delante de situaciones de estrés conduce a enfermedad. De algún modo, el ejercicio físico de cierta intensidad emula la reacción física necesaria para la solución de cualquier situación de estrés. El movimiento físico da un sentido fisiológico a la activación nerviosa y permite situarnos metabólicamente en una situación coherente. La finalización del ejercicio físico y posterior ingesta de alimento, equivale a la resolución evolutiva de una situación de peligro, activándose como consecuencia los ejes neuroendocrinos de satisfacción, placer, regeneración, hormona de crecimiento y reproducción.

Personas salpicándose agua en la orilla de la playa. Estrés y movimiento

Autor: David Vargas Barrientos

Graduado en Fisioterapia
Máster Psiconeuroinmunología Clínica
Máster Biología Molecular y Biomedicina (En curso)
Profesor Formación Psiconeuroinmunología Clínica Regenera

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