Imagen con verduras

Grasa central e inflamación

Es bien sabido que la grasa central es necesaria, pero que en exceso va a generar sustancias como la leptina, una citoquina/hormona que tiene multitud de funciones endocrinas y pueden inflamarnos. El aumento de la grasa mala, principalmente visceral, aumenta los niveles de leptina, y ésta, al adherirse al hipotálamo trastorna los ejes endocrinos, causando problemas, por ejemplo, con la regla. Está demostrado que cuando hace tiempo que se arrastra sobrepeso es difícil perderlo, y que cuanto más tiempo se mantiene una silueta esbelta más difícil es engordar. La grasa se comporta como un órgano endocrino, también como un órgano inflamatorio. Hay un escalón de normopeso a sobrepeso, el escalón intermedio no son las calorías, es la inflamación: cuando la grasa se convierte en órgano inmunológico.

No hace mucho, la revista Time calificó en su portada a la grasa como The secret killer, hablando de la inflamación como causa de infartos, cáncer y alzheimer. En la inflamación es clave el papel de la microbiota; si se tiene una flora bacteriana sana gracias a una buena nutrición, no se abusa de medicamentos, no se sufre estrés y se lleva una vida saludable, se dispondrá de una barrera fuerte que evitará que toxinas, antígenos y patógenos penetren en el organismo.

Persona concentrándose

Pero si la alimentación no es la adecuada y se abusa de medicamentos, la barrera natural se perfora y aumenta la endotoxemia. Son toxinas en la sangre que sobrecargan el hígado y crean problemas de radicales libres, dando lugar a síntomas como dolores de cabeza y musculares. La solución convencional, habitualmente es el consumo de más medicamentos para neutralizar el síntoma, pero de ese modo no se consigue nada más que volver a empezar el círculo vicioso de la inflamación, el asesino secreto.

Y es que la inflamación integrada con grasa, la alteración de la microbiota y el estrés trabajan juntos y acaban provocando que la grasa central junto al sistema inmune produzcan obsesidad, inflamación. En personas susceptibles genéticamente esta inflamación crónica podrá dar lugar a múltiples enfermedades: resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, cáncer, problemas inmunologicos, envejecimiento biologico…

Si se quiere intervenir con eficacia en el control de la grasa visceral es necesario hacer un enfoque global en el que el sistema inmune y el aparato digestivo tienen un rol fundamental. Con un aparato digestivo en malas condiciones, el sistema inmune no funciona correctamente, la barrera defensiva está pinchada; los actores estresores son más exagerados y se produce una respuesta citoquínica elevada. Ante esta situación de alarma bioquímica, incluso los neuromensajeros se verán afectados dando lugar a una menor tolerancia al estrés e incluso crisis ansiosas y depresión.

Maniquí de madera encogido
Mujer concentrándose

Autor: Regenera

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