Estrés y Psiconeuroinmunología

Cómo te ayuda la Psiconeuroinmunología con el estrés

Estrés y psiconeuroinmunología: ¿Has tenido estrés? ¿Es bueno o es malo? Cuando tienes estrés, ¿adelgazas o engordas? Esta palabra la empleamos en nuestro vocabulario diario, pero ¿realmente sabes qué es? Sigue leyendo porque en este artículo te lo desvelamos todo. Descubre cómo la psiconeuroinmunología puede ayudarte a mejorar la salud general de tu cuerpo.

Estrés y psiconeuroinmunología. ¿qué es la pni?

Al contrario de lo que sucede con el enfoque clásico de la salud, que da lugar a ver las patologías de un modo mecanicista y segmentado, abordando sólo los síntomas; la Psiconeuroinmunología Clínica utiliza el conocimiento científico para entender los síntomas de las personas. De esta forma, se les puede explicar qué les está pasando y por qué. Así, pueden participar de forma activa en su proceso de curación.

El enfoque de la Psiconeuroinmunología Clínica entiende la salud y la enfermedad como un modelo vivo y continuo, donde las etiquetas cronifican a los pacientes. Por ello, se basa en el conocimiento profundo de la fisiología para abrir la puerta a un amplio abanico de herramientas que van a incrementar el éxito en los tratamientos de las personas.

Estrés y Psiconeuroinmunología clínica se relacionan de la siguiente forma. Y es que el enfoque transversal de la salud y la enfermedad que nos ofrece la Psiconeuroinmunología, puede ayudar al estrés mediante el Proceso Diagnóstico. De esta manera, realizando las preguntas correctas al paciente, le ayudaremos a comprender las causas por las que este se originó en primer lugar, además de brindarle las herramientas necesarias para lograr mejorar su situación.

Si quieres aprender más acerca de cómo utilizar el conocimiento profundo y convertirlo en resultados para tus pacientes, échale un vistazo al Máster en Psiconeuroinmunología Clínica de Regenera University.

Qué es el estrés

Estrés y Psiconeuroinmunología

Durante mucho tiempo hemos pensado que el estrés es una respuesta corporal ante una percepción de amenaza. Cualquier peligro que afecte a nuestra supervivencia hace reaccionar mediante un complejo repertorio de respuestas adaptativas para recuperarnos.

Clásicamente, una respuesta al estrés se caracteriza porque mi cerebro aumenta, la capacidad cognitiva y la alerta; en la periferia se aumenta la oxigenación, la nutrición al cerebro, al corazón y al músculo, aumenta el tono de mi sistema cardiovascular y respiratorio y también la producción de energía.

A su vez, todo aquello que no tenga que ver con la supervivencia es inhibido. Así, si el estrés se alarga, aspectos como la digestión, la reproducción, o la regeneración se ven notablemente afectados.

Para que nos entendamos, la respuesta al estrés prepara a mi cuerpo para que ante el peligro pensemos (esta respuesta es exclusiva de los humanos) y, si hace falta, nos escapemos o luchemos. Veamos ahora más detalles sobre cómo la psiconeuroinmunología y el estrés se relacionan:

¿Cómo se produce el estrés?

Hay un ligero matiz, pero que cambia absolutamente el enfoque de cómo vamos a abordar el estrés

Recientemente, dos referentes en neurofisiología, Bruce McEwen y Achim Peters, dieron un giro a lo que realmente provoca el estrés y ¡es apasionante!

El gran protagonista en la activación del estrés es sin duda tu sistema nervioso. 

Ante una situación de potencial peligro, realmente lo que ocurre es que el cerebro se pregunta cuál es la conducta óptima para salvaguardar mi integridad física, emocional o social. 

Si la conoce, no se activa una respuesta al estrés, sino que simplemente se lleva a cabo esa conducta… pero, en cambio, cuando la conducta no está clara, el cerebro inicia una cascada de reacciones de protección y sobre todo, de aumento de la energía cerebral (hasta en un 60%) para encontrar la información adecuada que permita decidir la conducta adecuada.

Fíjate que, por tanto, el estrés no lo provoca una situación de peligro determinada, lo provoca LA INCERTIDUMBRE de disponer una conducta adecuada.

Esto explica, por ejemplo, cómo muchas veces no son efectivas intervenciones como dejar de tomar gluten, utilizar algún suplemento, o hacer algún tipo de actividad física…

Si no entiendes lo que te ocurre y el cerebro baja la incertidumbre, es probable que esta falta de información perpetúe el malestar que estás sintiendo.

Así que ya sabes que las soluciones no sirven para nada sin el relato adecuado.

El estrés, ¿adelgaza o engorda?

Durante la mayor parte de nuestra historia, ante la respuesta al estrés se programó que mientras no encontrábamos la conducta óptima, nos protegiera de los principales peligros que sufría el ser humano, es decir: el hambre, la sed, las infecciones, un adversario, un entorno peligroso…

La mayor parte de las patologías del ser humano pueden estar propiciadas por esta incertidumbre no resuelta. 

Ahora toca entender por qué hay personas que con el estrés adelgazan y otras que engordan. Para ello, aprendamos cómo se relacionan estrés y psiconeuroinmunología clínica:

Si recapitulamos, la respuesta al estrés es inducida cuando el cerebro necesita más información. Para ello produce unas hormonas que redistribuyen la energía corporal hacia el cerebro y su actividad metabólica se dispara. 

Digamos que el cerebro explota al cuerpo en pro de encontrar la solución que disminuya la incertidumbre 

Por eso, en un estrés agudo solemos perder peso en general y musculatura en particular. 

Pero claro, un estrés es conducir el coche a 180 km/h. Este nivel de actividad metabólica es muy desgastante y las sustancias que se producen durante el estrés como el cortisol a la larga pueden dañar regiones concretas de mi cerebro. 

Por lo tanto, la mitad de los cerebros de la población, cuando el estrés se alarga en el tiempo, producen unas sustancias para frenar y calmarse. Concretamente endocanabinoides.

¿Cómo influyen los endocanabinoides en el estrés?

Sí, has oído bien, el cerebro produce marihuana interna para calmarte porque ya no puede aguantar ese nivel de actividad… 

Y ¿qué ocurre?, que los endocanabinoides frenan la activación, pero dan mucha hambre. Entonces el cerebro ya no consume tanta energía como antes, aumenta la energía disponible y además sube mucho el apetito y entonces engordas. 

La otra mitad de la población no produce cannabinoides y, por tanto, el cerebro sigue explotando al cuerpo y sigue delgado y nervioso, en estos casos la tendencia es más hacia la ansiedad que a los desórdenes metabólicos.

Pero en ambos casos no hay que hacer dieta para los que engordan ni tomar ansiolíticos para los que están ansiosos, sino que hay que saciar la búsqueda. Dar la información necesaria para que el cerebro sepa lo que tiene que hacer, bajar la incertidumbre y dejar de buscar. 

En definitiva, la separación entre cuerpo y mente que clásicamente se ha hecho es errónea porque el cerebro también es cuerpo y lo que le pasa a él, afecta al resto del cuerpo. Igual que si no haces caca, tu cerebro se resentirá (ya sabes, somos lo que comemos, pero estamos como cagamos).

El estrés no es una respuesta al peligro sino a la incertidumbre y está detrás de múltiples desórdenes que sufrimos los seres humanos y su antídoto es la información y la toma de decisiones. 

Como consejo final, ¿sabes cuál es la mejor manera de saber que una decisión es adecuada? Si al tomarla (para bien o para mal) la incertidumbre baja.

¡Ahora, ya conoces más sobre cómo se relacionan estrés y psiconeuroinmunología clínica! No olvides visitar el vídeo de nuestro canal de YouTube sobre este tema para seguir aprendiendo.

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