En este artículo hablaremos de un factor esencial para desarrollar un buen sistema inmunitario y prevenir la aparición posterior de enfermedades: el desarrollo de la microbiota del neonato.
Cuando un bebé nace, su sistema inmunológico ya está preparado para enfrentar los gérmenes que hay en el mundo. Este proceso es fundamental tanto para la salud del bebé como para su vida futura. Por ello, la ventana de oportunidad de este desarrollo constituye un objetivo potencial para protegerles de enfermedades futuras. Sin embargo, la ciencia no ha determinado con precisión cuándo comienza este proceso. Aunque existe un amplio consenso sobre la importancia de esta colonización microbiana, aún no se ponen de acuerdo sobre cuándo el feto se expone por primera vez a los microbios.
Estudios con técnicas moleculares sugieren la posibilidad de la existencia de comunidades bacterianas en la placenta, el líquido amniótico y el meconio de embarazos sanos. Estos hallazgos han llevado a muchos científicos a desafiar el «paradigma del útero estéril» y proponer que la adquisición de la microbiota comienza en el útero, una idea que cambiaría nuestra comprensión de la adquisición de la microbiota intestinal. Para poder aclarar tus posibles dudas y poner el foco en lo realmente relevante para la salud de la madre y el bebé, en este artículo veremos qué hay de concluyente en estos estudios y hacia dónde se posiciona la balanza actual sobre el gran debate: ¿es estéril el útero materno?
Comunidades microbianas en la placenta y el líquido amniótico
Como hemos visto, en la comunidad científica había cierto consenso sobre que el feto, el útero, la placenta y el líquido amniótico eran estériles. Que se considere que sean estériles no significa que los fetos no estén desarrollados inmunológicamente. Pero sí implica que el primer contacto con los microorganismos se produce en el momento de nacer, al pasar por la vagina materna, respirar y lactar.
Desde hace unos años y gracias a la secuenciación del ADN, algunos estudios empezaron a encontrar evidencias de comunidades microbianas en la placenta y el líquido amniótico (artículo). Esto sugirió que el microbioma humano podía comenzar en el útero. Demostraron que el ADN bacteriano y los SCFA (short chain fatty acids) pueden estar presentes en el útero y que tienen el potencial de influir en el sistema inmunitario fetal en desarrollo.
A partir de estos estudios, algunos científicos rompieron con el paradigma del útero estéril y se posicionaron a favor de la existencia de comunidades microbianas que exponen al feto intrauterino a microbios vivos para preparar su sistema inmunológico.
La controversia se intensificó cuando cuatro estudios encontraron conclusiones opuestas entre sí sobre los microbios en el feto humano. Dos de ellos encontraron poblaciones microbianas viables en los intestinos y órganos de fetos nacidos por vía vaginal, vinculando estos microbios con el desarrollo del sistema inmunitario, mientras que los otros dos no encontraron evidencia de microbios.

- El paradigma del útero estéril sostiene que el útero es un ambiente estéril sin presencia de bacterias.
- la teoría de la invasión bacteriana en el útero, afirma que hay bacterias presentes en el útero que pueden tener un impacto en la salud reproductiva de las mujeres.
¿Por qué los resultados no son concluyentes?
El motivo principal de discrepancia es que no todos los estudios confirman la existencia de un microbioma fetal debido a la complejidad del análisis. Para los investigadores, los tejidos estériles son apasionantes desde el punto de vista científico, ya que suponen todo un reto en sus metodologías de investigación.
Aunque todavía sigue abierto el debate, la revisión más reciente ha sido realizada a partir de nueve proyectos financiados por la Unión Europea. En ella, se evidenciaron fallas en el concepto de microbioma fetal. A partir de los resultados de esta revisión, se concluyó que las bacterias detectadas en los tejidos fetales se pudieron originar a partir de muestras contaminadas tomadas del útero. Se considera que sólosolo un estudio publicado hasta la fecha, realizó controles sólidos. En su resultado, este consideró niveles bajos de ADN y, por tanto, sus hallazgos no respaldan la presencia de un microbioma en la placenta.
Este mismo año, las revisiones realizadas en estos estudios y publicadas en la revista Nature, advierten que aún no existe evidencia sólida de tal microbioma. Por contra, sugieren que el ADN microbiano encontrado en la placenta y el líquido amniótico se debe, posiblemente, a la contaminación de las muestras, dispositivos de investigación y reactivos utilizados para aislar el ADN.
Al comparar sistemáticamente las comunidades bacterianas encontradas en fetos nacidos por vía vaginal con aquellos nacidos por cesárea, se descubrió que la mayoría de la contaminación ocurre durante el muestreo vaginal. Además, los expertos concluyeron que la presencia de microbios vivos en tejidos fetales sanos no es compatible con los conceptos fundamentales de biología reproductiva, inmunología, microbiología clínica y la capacidad de derivar mamíferos libres de gérmenes.
Es una cuestión científica fuertemente implicada, ya que la validación de los resultados exige una revisión completa del sistema inmunitario. Por tanto, aunque en la comunidad científica sigue estudiando esta posibilidad, aún no se ha demostrado y continúa vigente la premisa de que los fetos son estériles.
Importancia para la ciencia
Como explica este artículo de SciTechDaily, la teoría de la presencia de microbios en el feto no solo afectaría a la medicina clínica y la pediatría. También socavaría los principios establecidos en inmunología y biología reproductiva. Si los estudios demuestran que ni el feto, ni la placenta, ni el líquido amniótico son estériles y que la adquisición y colonización del tracto gastrointestinal humano comienza en el útero, habría importantes implicaciones.
Esta «hipótesis de colonización en el útero» cambiaría nuestra comprensión del establecimiento del microbioma humano temprano, su papel en la salud humana y el papel de los factores ambientales, de estilo de vida y clínicos que afectan su ensamblaje y función.
Este concepto también tendría implicaciones significativas sobre cómo vemos los aspectos fundamentales de la simbiosis hospedador-microbios en humanos, así como en prácticas clínicas como las cesáreas, que actualmente se considera que interrumpen la necesaria transmisión de microbios.
Mientras tanto, la evidencia científica actual se mantiene la teoría de la esterilidad por tres motivos esenciales:
- Las barreras anatómicas e inmunológicas de la placenta impiden que los microbios entren y colonicen.
- El sistema inmunológico en desarrollo del feto no puede gestionar la colonización de microbios.
- No hay estudios concluyentes que muestren que las dos afirmaciones anteriores son incorrectas.
Aún quedan muchas preguntas relevantes sin resolver. Teniendo en cuenta la importancia de la microbiota infantil pionera para el desarrollo humano y la biología, debería ser importante poder aclarar:
- ¿Cómo se prepara el feto para vivir en un mundo microbiano?
- ¿Cómo transmite la madre la educación inmunitaria?
Importancia para las madres y sus bebés
Es importante conocer la verdad detrás del paradigma del útero estéril y la teoría de la invasión bacteriana en el útero porque afecta a la salud reproductiva de las mujeres y de sus bebés.
La microbiota en los primeros años de vida puede influir en la prevención o reducción de futuras enfermedades. Los microbios ejecutan funciones esenciales, como ayudar en el desarrollo del sistema inmunitario y brindar defensa contra las infecciones entéricas. La investigación tanto en modelos animales como en humanos sugiere que el proceso de colonización microbiana es especialmente significativo durante los primeros años de vida, ya que este período constituye una ventana crítica para el desarrollo inmunológico y fisiológico.
Estos estudios sobre la microbiota materna son esenciales porque influyen directamente en la salud del bebé junto a otros factores perinatales como el tipo de parto, la exposición a microorganismos del ambiente, el uso de antibióticos, la lactancia materna, la primera alimentación complementaria y la genética de ambos.
La microbiota materna es el primer conjunto de bacterias que recibimos. Ya sea que se inicie en la placenta o en el inicio del parto, este proceso de colonización influye en la maduración del sistema inmunológico. Si esta colonización no se desarrolla adecuadamente, hay un mayor riesgo de problemas de salud a corto y largo plazo.
Aunque siga abierto el debate sobre la colonización bacteriana del útero y la placenta, ya sabemos, desde hace años y por consenso científico, que estas bacterias también son transmitidas por la madre durante el parto y la lactancia.
Por tanto, más allá de estos nuevos debates, no debemos olvidar el correcto desarrollo de ambos. Un parto natural, a término, lactancia materna exclusiva (como mínimo durante los primeros 6 meses) y exposición a ambientes naturales son esenciales para que el bebé tenga una buena colonización microbiana y un buen desarrollo de su sistema inmunológico.


