Fase menstrual

Fase premenstrual: ¿irritabilidad, cambios de humor o fase de lucidez?

Durante la fase menstrual, es habitual que muchas mujeres sufran cambios de humor, irritabilidad, vulnerabilidad emocional… En algunos casos se expresa de forma muy intensa, y en otros no tanto.

En cualquier caso, puede llegar a ser muy incómodo, ya que altera la propia percepción del entorno, y eso impacta en la toma de decisiones, haciendo que tomes decisiones diferentes de las que tomarías en otro momento de la fase menstrual.

Es verdad que se producen cambios fisiológicos por la propia fluctuación de hormonas, pero en ningún caso deberían ser cambios limitantes como sucede en muchas ocasiones. Es habitual, pero NO ES NORMAL.

Una de las causas principales de los cambios de humor es la mala degradación de las catecolaminas, hormonas de estrés, que comparten la misma vía de degradación que los estrógenos.

Antes de entrar en detalle, es importante entender cómo se degradan estas hormonas sexuales.

¿Cómo deben ser degradados los estrógenos?

fase menstrual

Los estrógenos son las hormonas sexuales femeninas por antonomasia; son producidos principalmente por el ovario y su principal función es la de proliferación celular o crecimiento de los tejidos.

Como os podéis imaginar, todas las zonas del cuerpo que tengan receptores estrogénicos van a ser susceptibles de crecimiento y proliferación.

La degradación de estas hormonas se da principalmente por nuestra depuradora central, el hígado, aunque también hay otros órganos con capacidad de degradarlos: depuradoras periféricas cómo ovarios, útero,
mamas… Cuando el estrógeno activo viaja por el torrente sanguíneo y llega
al hígado es degradado a un estrógeno inactivo siguiendo 2 fases.

Fase 1

Se añade un grupo hidroxilo al estrógeno para que sean hidrosolubles, ya que de por sí son liposolubles, es decir, no los podemos eliminar.

Fase 2

Los HidroxiEstrogenos se inactivan para poder ser eliminados por la orina o por la heces. Aquí pueden seguir diferentes vías como la sulfatación, metilación, conjugación con glutatión, glucuronidación…

El problema aparece cuando los hidroxi-estrógenos se quedan en la fase 1 y no siguen hacia la fase 2 (metabolitos intermedios), ya que entonces siguen siendo activos y rápidamente pueden acoplarse al receptor de estrógenos y
dar una señal 10 veces más potente que los estrógenos. Esto no solo hará que se puedan producir más cambios de humor, sino también otros síntomas durante la fase menstrual, como hinchazón, sensibilidad en la mamas, retención de
líquidos…

¿Por qué hay un metabolito intermedio que da una señal 10 veces más potentes?

Si lo pensamos bien, hay un momento específico donde la mujer necesita una actividad estrogénica mayor para que el tejido prolifere, el embarazo. No es que este metabolito exista para perjudicarte, sino que tiene un momento
preciso para actuar.

En el caso de no haber un embarazo, es necesario que estos HidroxiEstrogenos pasen a una FASE II rápidamente para su eliminación, ya que sino los metabolitos intermedios se acumularán, y éstos son la principal causa de los síntomas de hiperestrogenismo.

¿Por qué se dan los cambios de humor?

Los estrógenos y las catecolaminas, hormonas de estrés, comparten una misma vía de degradación (metilación). Para ello, tanto los estrógenos como las catecolaminas necesitan la actividad de una enzima llamada COMT. Si
este proceso de degradación no es lo suficientemente rápido, se acumularán los Hidroxi-Estrógenos y las catecolaminas, haciendo que el sistema nervioso tenga menos capacidad de tolerar el estrés y/o los cambios.

Al entender este funcionamiento, podemos entender que esta vía de degradación se puede ver alterada por:

  • Un exceso de hidroxi-estrógenos. Saturan la vía y no permiten que las catecolaminas se degraden al ritmo adecuado, dando lugar a más cambios de humor y peor tolerancia al estrés.
  • Un exceso de catecolaminas. El entorno o nuestra interpretación de la realidad puede generar una liberación masiva de estas hormonas, saturando así la vía y dando lugar a una mala degradación de los
    estrógenos.

En realidad casi siempre suele ser una combinación de las dos, donde una de las dos predomina.

Entonces… ¿Por qué puede ser una fase de lucidez?

Si durante el día a día ya hay unos niveles de estrés elevados (ya sea por una mala relación de pareja, una mala relación con el jefe, un trabajo que no te gusta o simplemente te sientes sobrepasado…) habrá una liberación
permanente de catecolaminas que tu cuerpo podrá ir gestionando, pero que dejará de tener controlado cuando suban los estrógenos, en la fase premenstrual, ya que de repente la vía de metilación tendrá más trabajo: el
hígado tendrá que degradar los estrógenos y las catecolaminas al mismo tiempo, produciendo cambios de humor.

Es entonces cuando, de repente, te puedes dar cuenta de que algo no va bien, de que necesitas cambios en tu vida, de que en la ciclo premenstrual todo se vuelve más insoportable. No es que sea solo en esta fase, sino que
aquí el hígado tiene menos capacidad de degradar las catecolaminas, lo que lleva a tener menos tolerancia al estrés.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi fase menstrual?

fase menstrual

De entrada, valorar cuál de las 2 opciones es la que predomina cuando se generan cambios de humor.

Si es por un exceso de catecolaminas, sabes que una de la soluciones será cambiar aspectos en tu vida, sea en la interpretación de esa realidad o tomando decisiones.

En este caso, la fase anterior al ciclo menstrual puede ser una fase de lucidez para darte cuenta de qué cambios necesitas en tu vida.

Además, puedes ayudar en este proceso con suplementos como la vitamina B6, B9, B12, Same… que ayudan en la metilación.

Si, en cambio, es una mala degradación de los estrógenos, te recomiendo:

  • Mantener la integridad de la barrera intestinal, evitando alimentos refinados, cereales (especialmente aquellos ricos en gluten), lácteos, azúcares, tóxicos…
  • Mejorar la salud hepática favoreciendo aquellas enzimas que participan en la degradación de los estrógenos como por ejemplo: el resveratrol (lo encontramos en la uva negra y las moras), las epigalocatequinas del té verde, la silibina y la silimarina de la alcachofa y el cardo mariano.
  • Mantener la salud de la microbiota, evitando el exceso de antibióticos y, en el caso de que sean necesarios, usar probióticos posteriormente. También hay que incluir alimentos prebióticos ricos en fibras fermentables como frutas
    y verdura… No olvides tener en cuenta que hay situaciones patológicas que habrá que tratar como por ejemplo, una parasitosis, una candidiasis, un sobrecrecimiento bacteriano

Autor: Pere Sabaté

Terapeuta Regenera Clínicas
Experto en Psiconeuroinmunología Clínica
Máster en Osteopatía
Graduado en Fisioterapia

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