Tu alimentación puede influir mucho en tu salud intestinal y en tu calidad de vida. Si sufres de problemas digestivos, como molestias, dolor, inflamación, gases, diarrea o estreñimiento, puede ser causa de intolerancias alimentarias o sensibilidades a ciertos alimentos, o algunas alteraciones intestinales como SIBO o Síndrome del intestino irritable (SII). Pero, ¿en qué consisten y cómo se relacionan entre ellas? ¿Qué alimentos pueden desencadenarlas y cómo se pueden prevenir? ¿Qué papel tiene la microbiota intestinal?
Pero antes debes saber que todo puede tener un origen: una disbiosis intestinal. Se trata de un desequilibrio de la microbiota intestinal, que puede afectar a su función y a su interacción con el intestino y el resto del cuerpo. Y esto puede acabar generando muchas alteraciones gastrointestinales, como intolerancias alimentarias y sensibilidades.
[fl_builder_insert_layout id=114613]Se estima que hasta el 70% de las personas pueden tener alguna sensibilidad o intolerancia a ciertos alimentos.
Índice
Intolerancias alimentarias y su relación con la disbiosis
Las intolerancias alimentarias son afecciones en las cuales el organismo tiene una respuesta negativa a ciertos alimentos o ingredientes. Estas reacciones pueden ser causadas por diferentes factores, y uno de ellos es la disbiosis intestinal.
La disbiosis intestinal se refiere a un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal, es decir, en la cantidad y tipo de bacterias presentes en nuestro intestino. Este desequilibrio puede ser causado por distintos factores como una mala alimentación, el uso excesivo de antibióticos, el estrés o incluso el sedentarismo.
Cuando existe disbiosis intestinal, se produce un desequilibrio en la capacidad de nuestro sistema digestivo para procesar ciertos alimentos. Esto puede conducir a la aparición de intolerancias alimentarias, ya que nuestro organismo no es capaz de digerir y absorber adecuadamente ciertos nutrientes, lo cual desencadena una respuesta negativa.
❤️🩹 Las intolerancias alimentarias pueden mejorar o desaparecer con el tiempo, si se sigue una dieta adecuada y se trata la causa subyacente. También pueden ayudar algunos suplementos enzimáticos y probióticos, como veremos más adelante.

Cómo una disbiosis puede desarrollar intolerancias o sensibilidades
Uno de los principales mecanismos por los cuales la disbiosis intestinal puede contribuir al desarrollo de intolerancias alimentarias es a través de la alteración de la barrera intestinal. Nuestro intestino tiene una capa protectora conocida como barrera intestinal, la cual tiene como función principal regular la absorción de nutrientes y evitar el paso de sustancias nocivas hacia el torrente sanguíneo.
Cuando hay disbiosis, esta barrera puede volverse permeable, permitiendo que moléculas no digeridas o sustancias extrañas pasen al torrente sanguíneo, desencadenando la respuesta negativa del sistema inmunitario y generando intolerancias alimentarias.
Otro mecanismo es a través de la producción excesiva de gases por parte de las bacterias intestinales. En condiciones de disbiosis, se puede producir un aumento en la fermentación de ciertos alimentos en el intestino, lo que genera un mayor volumen de gases. Esto puede dar lugar a síntomas como distensión abdominal, flatulencia e incluso dolor o molestias estomacales, característicos de las intolerancias alimentarias.
Además, la disbiosis intestinal puede alterar la digestión de ciertos alimentos al afectar la producción y liberación de enzimas digestivas. Estas enzimas son responsables de descomponer los nutrientes en moléculas más pequeñas para facilitar su absorción. Cuando existe un desequilibrio en la microbiota intestinal, la producción de estas enzimas puede verse comprometida, dificultando la digestión adecuada de ciertos alimentos y favoreciendo la aparición de intolerancias.
Sensibilidades alimentarias y su impacto en la disbiosis
Las sensibilidades alimentarias son aquellas que se deben a una respuesta anormal de nuestro organismo a ciertos alimentos o componentes de los mismos, que no son necesariamente indigestos o malabsorbidos, sino que actúan como desencadenantes de una reacción inflamatoria o de una alteración del equilibrio hormonal o nervioso. Esto puede deberse a una predisposición genética, a una permeabilidad intestinal aumentada, que permite el paso de sustancias que deberían quedarse en el intestino, o a una disfunción del sistema inmunitario, que reacciona de forma exagerada o inadecuada a ciertos estímulos.
Las sensibilidades alimentarias pueden provocar síntomas como dolor abdominal, hinchazón, gases, diarrea, estreñimiento, náuseas, reflujo, ardor, fatiga, dolor de cabeza o migraña, pero también pueden afectar a otros órganos o sistemas, como la piel, erupciones, eccemas, psoriasis, etc.
Estos síntomas pueden aparecer desde minutos hasta días después de ingerir el alimento que causa la sensibilidad, y pueden variar en función de la cantidad, la frecuencia y la combinación de los alimentos consumidos. Algunos ejemplos de sensibilidades alimentarias son la sensibilidad al gluten no celíaca, la sensibilidad a los alimentos ricos en histamina, salicilatos, oxalatos o tiramina, o la sensibilidad a los aditivos alimentarios, como los colorantes, los conservantes o los edulcorantes.

SIBO y Síndrome del intestino irritable (y su conexión con la disbiosis)
📣 Las intolerancias alimentarias y sensibilidades están interconectadas con el SIBO y el Síndrome del Intestino Irritable. La disbiosis puede ser causa de intolerancias y viceversa, pero estas pueden reducirse después de tratarla.
- El Síndrome del Intestino Irritable (SII) genera alteraciones en la forma en que el intestino gestiona la llegada de nutrientes debido a una disfunción en la conexión entre el cerebro y el intestino. Esta conexión, mediada por el nervio vago, tiene un papel importante en la regulación del procesamiento de los alimentos y en la respuesta que el cuerpo tiene hacia ellos.
- Por otro lado, el SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado) es un trastorno asociado. El SIBO se caracteriza por el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado, lo que puede llevar a disfunciones en la barrera intestinal y alteraciones en la absorción de nutrientes.
Además, se ha observado que algunas personas con SIBO también presentan intolerancias alimentarias y sensibilidades, lo que sugiere que estas condiciones pueden estar relacionadas entre sí. Las intolerancias, sensibilidades y el SIBO comparten síntomas comunes, como la inflamación, los malestares digestivos y las alteraciones en las deposiciones, lo que complica el diagnóstico diferencial y el abordaje terapéutico.
- Identificar y tratar la disbiosis es fundamental en el manejo del Síndrome del Intestino Irritable y de las intolerancias relacionadas.
- Algunos estudios han mostrado que después de tratar el SIBO, las intolerancias pueden reducirse o incluso desaparecer, lo que resalta la importancia de abordar tanto la disbiosis como las intolerancias en conjunto.
Cómo tratar el SIBO en casos de disbiosis
El tratamiento de la disbiosis en casos de SIBO requiere una estrategia integral que aborde tanto el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado como las alteraciones en la barrera intestinal. A continuación, se presentan algunas estrategias que pueden ayudar en el manejo del SIBO en casos de disbiosis:
- Alimentación con intervalos regulares: Mantener horarios regulares para las comidas puede ayudar a establecer una rutina digestiva y evitar el exceso de alimento acumulado en el intestino delgado, lo que puede contribuir al crecimiento bacteriano.
- Suplementos enzimáticos: Algunas personas pueden beneficiarse de la suplementación con enzimas digestivas, como la lactasa o la alfa-amilasa, para ayudar en la digestión de ciertos alimentos y reducir la carga sobre el intestino delgado.
- Reducción del estrés: El estrés puede contribuir a la disbiosis y empeorar los síntomas del SIBO. Por lo tanto, es importante incorporar técnicas de relajación, como la meditación, el yoga o la terapia cognitivo-conductual, para reducir el estrés y mejorar la salud intestinal.
- Dieta baja en carbohidratos fermentables. Te lo explicamos a continuación. 👇
¿Qué es la dieta FODMAP y para qué sirve?
La dieta FODMAP es una dieta que se basa en la eliminación o reducción de los alimentos que contienen FODMAP, que son unos hidratos de carbono de cadena corta que pueden ser malabsorbidos o fermentados por las bacterias del intestino, y que pueden provocar síntomas como dolor abdominal, hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento.
Los FODMAP son el acrónimo de Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols, que en español se traduce como Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles Fermentables.
Algunos ejemplos de alimentos que contienen FODMAP son la leche, el yogur, el queso, el trigo, el centeno, la cebada, la cebolla, el ajo, el puerro, el espárrago, la alcachofa, la coliflor, el brócoli, la manzana, la pera, el melocotón, la sandía, la miel, el sorbitol, el xilitol, etc. La dieta FODMAP puede servir para mejorar los síntomas de las personas con SIBO o Síndrome del intestino irritable, ya que al limitar el consumo de estos alimentos se reduce la cantidad de sustrato disponible para las bacterias del intestino, y se disminuye la producción de gases, la distensión y la inflamación intestinal.
Tratamiento de las intolerancias relacionadas con la disbiosis
Los suplementos de enzimas digestivas son muy populares, ya que pueden aliviar los síntomas digestivos asociados a la deficiencia o alteración de las enzimas. Los suplementos de enzimas digestivas naturales se recomiendan tomar unos 10-15 minutos antes de cada comida. De esta manera, las enzimas tienen tiempo suficiente para mezclarse con los alimentos y comenzar a descomponerlos.
En Regenera recomendamos para nuestros pacientes NPRO Enzimtolerance. Es una innovadora formulación que ayuda a paliar el déficit de enzimas digestivas relacionadas con las intolerancias alimenticias, las hipersensibilidades a gluten, caseína u otras proteínas, la digestión de las grasas, y la descomposición de antinutrientes presentes en cereales, frutos secos, semillas o legumbres.
👉 Es el complemento perfecto para la dieta baja en FODMAP en SIBO o SII, y de apoyo en casos como úlceras digestivas, gastritis, hiperclorhidria o por uso habitual de protectores gástricos.

¿Para quienes recomendamos NPRO Enzimtolerance?
- Personas con dificultad para digerir el gluten, la lactosa o fructosa, así como otros nutrientes promotores de intolerancias o sensibilidades recurrentes en la terapia digestiva y su sintomatología asociada como es la indigestión, dolor abdominal, gases, náuseas, vómitos y alteración de las deposiciones.
- En casos de desnutrición por baja absorción de los nutrientes o mejora general de los procesos digestivos.
- Complementario en el tratamiento por exceso de histamina o histaminosis e insuficiencia pancreática.
- Para personas celiacas como precaución frente a contaminación alimentaria.
Enzimtolerance es una formulación enzimática innovadora y completa, que se adapta perfectamente a una dieta baja en FODMAP, SIBO, SII y otros trastornos digestivos. Es la única mezcla enzimática única que contiene 18 tipos de enzimas digestivas diferentes.
Que enzimas incorpora para ayudar a tu digestión
- Las enzimas invertasa, lactasa y maltasa ayudan a digerir los disacáridos sacarosa, lactosa y maltosa.
- La amilasa, glucoamilasa, celulasa, hemicelulasa, xilanasa, pectinasa, beta-glucanasa y alfa-galactosidasa, ayudan a digerir oligosacáridos, fructo-oligosacáridos (FOS), galacto-oligosacáridos (GOS) inulina, así como polisacáridos del tipo almidón, celulosa, hemicelulosa, xilano, pectinas, betaglucanos, amilosa, glicoproteínas y glicolípidos.
- DPP- 4 (dipeptidil peptidasa): Ayuda a digerir el gluten, caseína o prolina reduciendo los niveles de inflamación intestinal asociados al daño epitelial.
- Xilosa Isomerasa: Reduce la excreción de hidrogeno y mejora la sintomatología por mala absorción de la fructosa.
Lipasa: Disgrega grasas en estomago e intestino para su mejor absorción. - Papaína: Proteasa con capacidad para reducir sintomatología de alergias alimentarias y dolor crónico.
- Bromelaína: Alta actividad proteolítica. Mejora los trastornos gastrointestinales y tiene propiedades antiinflamatorias.
- Fitasa: Descompone el exceso de ácido fítico que actúa como antinutriente en semillas, cereales o legumbres y mejora la absorción de zinc, magnesio, calcio y cobre.
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