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¿Qué es la fibromialgia y cuál es el mejor tratamiento? (Guía completa)

Si quieres saber más sobre qué es la fibromialgia, qué la causa y cómo se diagnostica sigue leyendo este reportaje. La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor generalizado, fatiga, problemas cognitivos y alteraciones del ánimo. Afecta a entre el 2 y el 4% de la población, siendo más frecuente en mujeres que en hombres. Su causa es desconocida, pero se cree que está relacionada con una alteración en el procesamiento del dolor por parte del sistema nervioso central. Además, la fibromialgia puede estar influida por otros factores, como la inflamación y las hormonas. En este reportaje te explicaremos cómo se diagnostica la fibromialgia, cuáles son sus síntomas y qué tratamientos naturales pueden ayudarte a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida.

💥 Si tienes síntomas que te preocupan, es importante trabajar con un psiconeuroinmunólogo de Regenera para desarrollar un plan de tratamiento adecuado a tu caso de fibromialgia.

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Diagnóstico de la fibromialgia y puntos de dolor

La fibromialgia puede ser difícil de diagnosticar, ya que no existe una prueba específica para ella, y sus principales síntomas, como el dolor y la fatiga, son comunes en muchas otras afecciones. De hecho muchos pacientes tardan años en ser diagnosticados de fibromialgia y pasan por muchos especialistas hasta que por fin dan con la fibromialgia. Además la fribromialgia afecta en su gran mayoría a mujeres.

  • Tu historia clínica, así como realizar las preguntas acertadas apra detectar todos los síntomas y puntos de dolor,
  • Un examen físico, para evaluar tu sensibilidad al dolor en diferentes puntos del cuerpo, llamados puntos de dolor sensibles. Estos puntos se encuentran en áreas como el cuello, los hombros, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas. El dolor se considera generalizado cuando se presenta en al menos cuatro de las cinco regiones del cuerpo.
  • Pruebas complementarias, como análisis de sangre y hemogramas completos, radiografías o resonancias magnéticas, para descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares. Aunque generalmente, las personas que tienen fibromialgia tienen analíticas normales.

Los profesionales de la salud deben descartar otras causas de los síntomas antes de hacer un diagnóstico de fibromialgia. A esto se le llama diagnóstico diferencial.

¿Qué factores pueden desencadenar o agravar la fibromialgia?

  • El estrés puede activar el sistema nervioso simpático, que es el responsable de la respuesta de lucha o huida, y aumentar la producción de cortisol, que es la hormona del estrés. Esto puede provocar una mayor sensibilidad al dolor, una menor capacidad de relajación, una alteración del sueño y una mayor inflamación.
  • Algunas infecciones, como la gripe, el herpes, la mononucleosis o la hepatitis, pueden causar una respuesta inflamatoria e inmunitaria, que puede afectar al sistema nervioso central y periférico. Esto puede provocar una mayor sensibilidad al dolor, una mayor fatiga, una alteración del ánimo y una menor resistencia a las infecciones.
  • Los cambios hormonales, ya que en algunas etapas de la vida, como la pubertad, el embarazo, la menopausia o el ciclo menstrual, pueden causar cambios en los niveles de hormonas, como los estrógenos, la progesterona, la testosterona o la tiroides. Esto puede afectar al equilibrio entre el dolor y el placer, al estado de ánimo, al sueño y al metabolismo.
  • Los hábitos de vida, como la alimentación, el tabaquismo, el consumo de alcohol o de cafeína, el sedentarismo o la falta de sueño, pueden afectar a la salud física y mental, y a la capacidad de afrontar el dolor. Estos hábitos pueden provocar una mayor inflamación, una menor producción de endorfinas, una alteración del sueño y una mayor fatiga.
La fibromialgia puede estar influenciada por diversos factores, que pueden desencadenar o agravar los síntomas. Y al compartir síntomas generales con otras enfermedades, su diagnóstico puede complicarse desesperando a muchos pacientes al no saber qué les pasa.
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¿Cuáles son los síntomas de la fibromialgia?

  • Dolor y rigidez en todo el cuerpo. El dolor asociado con la fibromialgia suele ser un dolor sordo, constante y difuso, que puede variar en intensidad y localización. El dolor puede empeorar con el frío, la humedad, el estrés, la falta de sueño o la actividad física. El dolor además suele ser más frecuente en manos, cuello, hombros, caderas o brazos. Tambiéns e ha asociado a calambres, hormigueos que recorren aprtes del cuerpo.
  • Fatiga y cansancio. Las personas con fibromialgia suelen sentirse agotadas, incluso después de haber dormido suficiente. La fatiga puede afectar a tu rendimiento físico, mental y emocional, y reducir tu motivación y tu autoestima. Por ello la fibromialgia afecta a los aptrones de sueño, disminuyendo el sueño profundo y haciendo que las personas que lo sufren ya se levanten cansadas o se despierten con dolor.
  • Problemas cognitivos. Un síntoma comúnmente llamado “fibroniebla” dificulta la capacidad de concentración, atención, memoria y aprendizaje. Esto puede causar dificultades para realizar tareas que requieren pensar, como leer, escribir, estudiar o trabajar.
  • Alteraciones del ánimo. La fibromialgia puede provocar cambios en el estado de ánimo, como depresión, ansiedad, irritabilidad, tristeza o apatía. Estas alteraciones pueden deberse al impacto del dolor y la fatiga en la calidad de vida, al aislamiento social, al estigma o a la falta de comprensión. También pueden influir factores biológicos, como la inflamación, las hormonas o los neurotransmisores.

Otros síntomas frecuentes de la fibromialgia frecuentes

  • Problemas de sueño, como dificultad para conciliar o mantener el sueño, sueño no reparador, insomnio o somnolencia diurna
  • Dolores de cabeza, incluyendo migrañas o cefaleas tensionales,
  • Síndrome del intestino irritable, que causa dolor abdominal, diarrea, estreñimiento o gases
  • Síndrome de la vejiga irritable, que causa dolor o ardor al orinar, urgencia o frecuencia urinaria o infecciones de orina
  • Sensación de hormigueo, picazón o inquietud en las piernas, que se alivia al moverlas
  • Trastornos de la articulación temporomandibular, que causan dolor o chasquidos en la mandíbula, dificultad para abrir o cerrar la boca o problemas para masticar o hablar,
  • Sensibilidad a la luz, al sonido, al olor o al tacto,
  • Sequedad de ojos o boca,
  • Alergias o intolerancias alimentarias.

Los síntomas de la fibromialgia pueden variar en cada persona, y también pueden cambiar con el tiempo, según el clima, el estrés, el sueño o la actividad física. Los testimonios de pacientes con fibromialgia son muy diversos.

Tratamientos naturales para la fibromialgia

No existe una cura para la fibromialgia aunque se están haciendo avances muy prometedores, pero hay varios tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. El tratamiento de la fibromialgia debe ser individualizado, multidisciplinar e integral, es decir, que tenga en cuenta las características, las necesidades y los objetivos de cada persona. Aunque no hay medicamentos específicos para la fibromialgia, hay diferentes estrategias no farmacológicas que ayudan a mejorar.

Terapias manuales y naturales

Las terapias manuales son aquellas que se realizan con las manos, como la fisioterapia, el masaje, la quiropráctica, la osteopatía o la acupuntura. Estas terapias pueden ayudar a relajar los músculos y a mejorar la circulación, a estimular los puntos de acupuntura o a corregir las alteraciones de la columna vertebral. Estas terapias pueden aliviar el dolor, la tensión, el estrés y la ansiedad, y mejorar la movilidad y la flexibilidad.

Las terapias naturales son aquellas que se basan en el uso de productos o elementos de la naturaleza, como las plantas, los minerales, el agua o la luz. Estas terapias pueden tener efectos antiinflamatorios, analgésicos, relajantes o estimulantes, según el caso. Algunos ejemplos de terapias naturales para la fibromialgia son la fitoterapia, la aromaterapia, la hidroterapia, la helioterapia o la magnetoterapia.

Terapias psicológicas

También es clave hacer terapia psicológica para modificar los pensamientos, las emociones o los comportamientos que pueden influir en la fibromialgia. Estas terapias pueden ayudar a mejorar la autoestima, la confianza, la motivación, el afrontamiento, la resiliencia o la aceptación. También pueden ayudar a reducir el estrés, la ansiedad, la depresión o el miedo al dolor. 

Las terapais psicológicas pueden recaer en un psicólogo o en una asociación de pacientes con fibromialgia que ayude a compartir estas experiencias.

El poder del ejercicio físico en la fibromialgia

El ejercicio físico moderado y adaptado a cada persona puede ayudar a reducir el dolor, la fatiga, la rigidez y la depresión, y a mejorar la función física, el sueño, el ánimo y la autoestima. En la actualidad es la mejor estrategia apra hacer frente a la fibromialgia. De hecho los pacientes que lo sufren aseguran mejorar cuando realizan ejercicio de forma frecuente.

El ejercicio físico también puede favorecer la liberación de endorfinas, que son sustancias químicas que producen sensación de bienestar y alivian el dolor. Algunos ejemplos de ejercicio físico recomendado para la fibromialgia son caminar o el senderismo, el ciclismo, la natación, el yoga o el pilates. Y sin olvidarse de rutinas de estiramientos.

También es importante hacer entrar al cuerpo en calor, por ello, muchos pacientes con fibromialgia aseguran mejorar su dolor cuando entran a una piscina climatizada o a un spa. La sauna también puede ser de gran ayuda.

¿Qué ejercicios son los más adecuados para la fibromialgia?

El ejercicio físico es uno de los pilares del tratamiento de la fibromialgia, ya que tiene múltiples beneficios para la salud física y mental. Sin embargo, no todos los ejercicios son iguales, y es importante elegir los más adecuados para cada persona, según su condición física, sus preferencias y sus objetivos. Algunas recomendaciones generales para hacer ejercicio con fibromialgia son:

  • Consultar con el profesional de la salud antes de iniciar un programa de ejercicio, para valorar el estado de salud, el nivel de actividad física y las posibles contraindicaciones o precauciones.
  • Empezar de forma gradual y progresiva, respetando el ritmo y los límites de cada uno, y evitando el sobreentrenamiento o el sobreesfuerzo, que pueden empeorar los síntomas.
  • Combinar diferentes tipos de ejercicio, como el aeróbico, el anaeróbico, el de flexibilidad y el de relajación, para trabajar diferentes aspectos de la salud, como la resistencia, la fuerza, la movilidad y el bienestar.
Realizar ejercciio mdoerado, de forma frecuente y recurrente en nuestros hábitos de vida, es la mejor terapia para mantener la fibromialgia a raya.
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¿Qué relación hay entre la fibromialgia y la inflamación?

La fibromialgia no es una enfermedad inflamatoria, es decir, no se produce una inflamación de los tejidos periféricos, como los músculos, las articulaciones o los tendones. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que la fibromialgia podría estar asociada con una inflamación de bajo grado en el sistema nervioso central, que podría explicar la hipersensibilidad al dolor y otros síntomas de la enfermedad.

Esta inflamación del sistema nervioso central podría estar mediada por unas sustancias llamadas citoquinas, que son unas proteínas que regulan la respuesta inmunitaria e inflamatoria. Algunas citoquinas, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) o la interleucina 6 (IL-6), tienen efectos proinflamatorios, es decir, favorecen la inflamación. Se ha observado que las personas con fibromialgia tienen niveles elevados de citoquinas proinflamatorias y niveles reducidos de citoquinas antiinflamatorias en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal. Esto podría indicar que existe una inflamación crónica en el sistema nervioso central, que podría alterar el equilibrio entre las señales de dolor y de no dolor.

Por lo tanto, la inflamación podría jugar un papel importante en la fibromialgia, tanto a nivel central como periférico, y podría contribuir a la perpetuación y exacerbación de los síntomas. Por ello, algunos tratamientos para la fibromialgia se basan en reducir la inflamación.

¿Qué relación hay entre la fibromialgia y las hormonas?

La fibromialgia puede afectar al sistema endocrino, alterando la producción o la acción de algunas hormonas. A su vez, las hormonas pueden influir en la fibromialgia, modulando la percepción del dolor y otros síntomas.

  • Hormona del crecimiento: es una hormona que se produce en la glándula pituitaria y que estimula el crecimiento de los tejidos, el metabolismo de las grasas y la síntesis de proteínas. Se ha observado que las personas con fibromialgia tienen niveles bajos de hormona del crecimiento, lo que podría explicar el dolor, la fatiga, la pérdida de masa muscular y la dificultad para la cicatrización que presentan.
  • Cortisol: es una hormona que se produce en las glándulas suprarrenales y que se libera en respuesta al estrés. Se ha observado que las personas con fibromialgia tienen niveles bajos de cortisol, lo que podría indicar una alteración en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que es el sistema que regula la respuesta al estrés.
  • Melatonina: es una hormona que se produce en la glándula pineal y que regula el ciclo circadiano, es decir, el ritmo biológico de 24 horas que determina el sueño y la vigilia. La melatonina también tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios, inmunomoduladores y analgésicos. Se ha observado que las personas con fibromialgia tienen niveles bajos de melatonina, lo que podría explicar los problemas de sueño, la fatiga, el dolor y la depresión que presentan. Algunos estudios han evaluado el uso de melatonina como tratamiento para la fibromialgia, con resultados favorables.

¿Qué alimentos se recomiendan con fibromialgia?

La alimentación, por supuesto, tiene un impacto en la fibromialgia, tanto positivo como negativo, según el tipo de alimentos que se consuman. Una de las claves para tratar la fibromialgia a través de la dieta, es seguir una alimentación antiinflamatoria. O dicho de otra forma, evitar alimentos proinflamatorios que perjudican a nuestra microbiota y sistema digestivo. Que es donde se encuentran el 80% de nuestras defensas.

  • Los alimentos ricos en omega-3, como el pescado azul, las nueces o el aguacate, que tienen efectos antiinflamatorios, analgésicos y antidepresivos.
  • Los alimentos ricos en magnesio, como los frutos secos o las verduras de hoja verde, que tienen efectos relajantes, antiespasmódicos y reguladores del sueño.
  • Los alimentos ricos en triptófano, como el plátano o el huevo, el queso, que son precursores de la serotonina, que es un neurotransmisor que regula el dolor, el ánimo y el sueño.
  • Los alimentos ricos en antioxidantes, como las frutas, las verduras o el té, que tienen efectos protectores frente al daño celular, el estrés oxidativo y la inflamación.

Algunos alimentos que pueden perjudicar a las personas con fibromialgia

  • Los alimentos ricos en grasas saturadas, como los alimentos industriales, procesados y con una larga lista de ingredientes.
  • Los alimentos ricos en azúcares simples, como los dulces, los refrescos, los zumos o las harinas refinadas, que tienen efectos hiperglucemiantes, hiperglicémicos e hiperglicémicos.
  • Los alimentos ricos en glutamato monosódico, como los caldos, las sopas, las salsas, los aderezos o los snacks, que tienen efectos excitatorios, neurotóxicos y adictivos.
  • Los alimentos ricos en histamina, como muchos lácteos, el vino, la cerveza y el chocolate, que tienen efectos alérgicos, vasodilatadores y cefaleogénicos.
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Fuentes y estudios relacionados:

  • Efectos del ejercicio físico sobre la inflamación sistémica y el dolor en pacientes con fibromialgia: una revisión sistemática y metaanálisis. Este estudio analizó los resultados de 19 ensayos clínicos que evaluaron el impacto del ejercicio físico sobre los niveles de citocinas inflamatorias y el dolor en pacientes con fibromialgia. Los autores encontraron que el ejercicio físico se asoció con una reducción significativa de los niveles de interleucina 6, factor de necrosis tumoral alfa y proteína C reactiva, así como con una mejora del dolor y la calidad de vida.
  • Inflamación sistémica en la fibromialgia: un metaanálisis de biomarcadores inflamatorios. Los autores encontraron que los pacientes con fibromialgia tenían niveles más altos de proteína C reactiva, interleucina 6, factor de necrosis tumoral alfa e interleucina 8, lo que sugiere que la inflamación sistémica puede estar implicada en la patogénesis de la fibromialgia. Revista Rheumatology International, 2020.

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Formación Académica

– Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid (1998 a 2004).

– Especialista en Cirugía Torácica (2005 a 2010).

– Ampliación de estudios de especialistas con estancia de 3 meses en la Mayo Clinic de Rochester, Minnesota (Estados Unidos) (2011).

Doctora en Ciencias Médico-Quirúrgicas por la Universidad Complutense de Madrid con el trabajo: “Efectividad de una consulta monográfica para el estudio de lesiones pulmonares en la reducción del tiempo de demora hasta la intervención quirúrgica”, con la calificación final de Sobresaliente-Cum Laude. Marzo de 2025.

– Máster Propio en Oncología Torácica por la Universidad CEU Cardenal Herrera (2018 a 2019).

– Postgrado en Microbiota por Regenera University (2022).

– Máster en Psiconeuroinmunología Clínica por Regenera University (2022 a 2024).

– Postgrado en Pediatría Integrativa por Regenera University (2025).

Experiencia Profesional

– Médico Interno Residente (MIR) de Cirugía Torácica, Hospital Clínico San Carlos de Madrid (2005 – 2010).

– Médico especialista en Cirugía Torácica, Hospitales Sagrat Cor, Quirón, Dexeus y Teknon de Barcelona (2010).

– Médico especialista en Cirugía Torácica, Hospital Clínico San Carlos de Madrid, (2010 hasta la actualidad).

– Médico especialista en Psiconeuroinmunología Clínica, Clínicas Regenera (2024 hasta la actualidad).

Logros y Reconocimientos

Premio Brompton de la ESTS a la mejor comunicación de la 16th European Conference on General Thoracic Surgery, celebrada en Bologna (Italia), 2008.

– Profesor Colaborador del Departamento de Cirugía I de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid desde 2005.

Experta en diagnóstico y tratamiento del carcinoma de pulmón. Responsable de la consulta de nódulo pulmonar y del programa de broncoscopia con navegación en el H. Clínico San Carlos, desde 2015.

 

-Miembro del Comité Multidisciplinar de Tumores Mesenquimales-Sarcomas del H. Clínico San Carlos, siendo este CSUR (centro de referencia nacional) para esta patología.

 

– Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (2008 a 2010), tesorera (2010 a 2014) y miembro del Comité de Formación y Docencia (2018 a 2023).

Tutora de residentes de Cirugía Torácica del H. Clínico San Carlos de Madrid (2013 a 2021).

Responsable de Humanización por parte del servicio de Cirugía Torácica en el H. Clínico San Carlos.

Publicaciones en revistas nacionales (21) e internacionales (7) y capítulos de libros (8). Comunicaciones orales en congresos nacionales (28) e internacionales (7). Ponencias en congresos y cursos nacionales (18). 21 proyectos de investigación, siendo Co-IP en 2 de ellos.

-Dentro de la PNI especialista en abordaje de sistema digestivo, tiroides, autoinmunidad y oncología integrativa.

-Co-directora del Máster en Psiconeuroinmunología Clínica por Regenera University desde 2025.